lunes, 26 de enero de 2015

Atenta escucha

Señor mío, muy amado:
Estoy dispuesta a proclamar el Reino. Te pido: dame oídos atentos para escuchar las inspiraciones del Divino Espíritu, habitante continuo de mi corazón, para poner en mis labios o en mis escritos lo que desea que transmita a todos aquellos que desean encontrarte.
No olvides mi pequeñez e inutilidad. Gracias, Señor; te adoro.







domingo, 25 de enero de 2015

Mar adentro

También a mí, a ti, a todos los que somos sus discípulos nos ha llamado a navegar mar adentro y rescatar, en la medida que nos sea posible, a los náufragos de la vida contándoles las maravillas del Señor, su infinita Misericordia. Animándoles a seguirle, a confiar en Él.

Señor mío, a pesar de mis múltiples limitaciones que Tú suplirás, ¡AQUÍ ESTOY! 




sábado, 24 de enero de 2015

Mi casa y yo serviremos...

Señor mío y Dios mío: ¡Qué difícil es todo cuando la familia no comprende!  Te agradezco la generosidad que has tenido con la mía, puesto que a todos nos has enamorado, por eso repito las palabras de Josué " mi casa y yo, serviremos al Señor" (Josué 24, 15).  Algunos tratando de llevar su Palabra, otros con su música y sus voces y otros sirviendo a los pobres del Señor mediante el Centro de Día de nuestra Parroquia.




jueves, 22 de enero de 2015

Llamó a sus discípulos

Señor mío: No soy una de ellos dada mi insignificancia y el tiempo, no obstante ¡aquí estoy Señor! atenta a tu llamada.
Te amo.



miércoles, 21 de enero de 2015

Mirada apenada

Señor, yo conozco tu mirada apenada, más bien conozco tus divinos ojos cuajados con lágrimas. Que nunca más sea yo, motivo de tu tristeza.
Te amo, mi Señor y mi Todo.



martes, 20 de enero de 2015

Ser libre

Señor mío y Dios mío:
Te ruego, concédeme la gracia de la libertad de los hijos de Dios. Que primero esté el amor a Dios y a los hermanos, y luego los reglamentos. Que nunca, por atarme a ellos falte a la caridad.



sábado, 17 de enero de 2015

Dos frases me llaman

Señor mío:
Hoy en mi corazón destacan dos frases de la lectura evangélica del día, una para pedir que, como lo hiciste con Teresa, seas Tú mi libro y me enseñes todo lo que sabes que necesito para seguirte fielmente, y la otra porque me recuerda que me rescataste del pozo oscuro. Gracias, mi Señor y mi Todo.
Te amo.