lunes, 16 de febrero de 2015

Creo, Señor

Señor mío y Dios mío, no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Yo creo en Ti, en tu Palabra, en tu amor, pero aumenta mi fe.  
Gracias, te amo. Amén




viernes, 13 de febrero de 2015

Sorda y con dificultad al hablar

Señor mío, a veces la sordera se apodera de mi alma y tu Palabra llena de amor y sabiduría cae en saco roto, otras veces no sé comunicarla a quienes me rodean. Por favor, toca los oídos de mi corazón y mi forma de expresarme, para que pueda recibir tus enseñanzas y dar fruto en mí y en quienes me escuchen hablar en tu Nombre. 
Gracias, Señor, te amo.






jueves, 12 de febrero de 2015

Tu Pan

Señor mío y Dios mío: Tan grande es tu misericordia, que no sólo a la cananea compartes tu gracia, sino que la derramas abundante sobre todo ser que acude a Ti en busca de salvación. 
Y no nos compartes migajas, sino que nos das tu Cuerpo y tu Sangre en el Pan Eucarístico.
Gracias, Señor, te amo. Amén




miércoles, 11 de febrero de 2015

Madre, ayúdame

Señora y Madre mía:

La tinaja de mi corazón necesita de tu ayuda. Te suplico pide por mí a tu Divino Hijo y también orienta mi vida, mis acciones, mis pensamientos para que yo también haga lo que Él me diga. 
Madre, refugio y salvación de mi alma, en ti confío. 
Amén.



miércoles, 4 de febrero de 2015

Corazón permeable

Señor mío: a diario te encuentro en la Santa Misa, a diario escucho tu Palabra, tus enseñanzas, tu sabiduría. Te suplico, dame un corazón permeable a ellas, un corazón que sea animado por tu Espíritu. Amén.
Gracias, te amo.





martes, 3 de febrero de 2015

Toqué tu manto

Señor mío:
¡Cuántas veces toqué tu manto, a tu espalda, temerosa de tu mirada! Sabía de mi suciedad, era como la hemorroísa, pero yo destilaba pecado... y sin embargo me miraste y también me limpiaste y sanaste como a ella.
Gracias. Te adoro.



domingo, 1 de febrero de 2015

Limpia mis impurezas

Señor mío: Los espíritus impuros te obedecen, por ello te ruego, mira dentro de mi corazón y expulsa todo espíritu de pecado que en él esté enquistado, para hacerlo cada vez más agradable a tu mirar profundo. Gracias, te amo.