lunes, 4 de noviembre de 2013

Condición

* Jesús dijo también al que lo había invitado: "Cuando des un almuerzo o una comida, no invites a tus amigos, hermanos, parientes o vecinos ricos, porque ellos a su vez te invitarán a ti y así quedarás compensado. Cuando des un banquete, invita más bien a los pobres, a los inválidos, a los cojos y a los ciegos. ¡Qué suerte para ti si ellos no pueden compensarte! Pues tu recompensa la recibirás en la resurrección de los Justos."
Lucas 14, 12-14



Señor, Tú bien sabes mi condición. No puedo ofrecer banquetes ni comidas. Pero soy muy rica en Ti, por lo que te ruego me concedas que con mi oración pueda invitar a los pobres del mundo a conocerte, a participar de tu banquete. Gracias Señor, sé que escuchas mi súplica. Amén.





domingo, 3 de noviembre de 2013

Porque también soy pecadora

*En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó y al ir atravesando la ciudad, sucedió que un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de conocer a Jesús; pero la gente se lo impedía porque Zaqueo era de baja estatura. Entonces corrió y se subió a un sicómoro para verlo cuando pasara por allí. Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.*
Lucas 19, 1-5



Señor Jesús, yo, como Zaqueo quiero conocerte de verdad, no de oídas. También soy baja porque como él soy pecadora, pero a pesar de ello, en tu infinita Misericordia, una tarde detuviste tu amorosa mirada sobre mí y llamándome por mi nombre me dijiste que querías alojarte en mi vida. Por ello me animo, una vez más, a pedirte que aumentes en mi corazón las ansias de estar a tu lado, de conocerte, de entablar la mejor amistad Contigo, que yo se bien que Tú me amas. Señor, como Zaqueo, te recibo con la más infinita alegría y también seguiré imitándole tratando de enmendar los errores de mi vida. Amén.


sábado, 26 de octubre de 2013

Esta pobre higuera

*Jesús les propuso la siguiente parábola: "Un hombre tenía una higuera plantada en su huerto. Fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo al hortelano: `Llevo tres años viniendo a buscar fruta en esta higuera y no la hallo. Córtala, que encima está esquilmando el terreno´. Él le contestó: `Señor, déjala todavía este año; cavaré alrededor y la abonaré, a ver si da fruto. Si no, la cortas el año que viene´.*
Lucas 13, 6-9


Señor mío y Dios mío: siempre la misma pregunta en mi corazón ¿habré dado fruto?, si acaso los di ¿fueron sabrosos? ¿tanto como para saciar tu sed de amor?  Te aseguro, Dulce Jesús, que me preocupa, mucho más ahora que estoy en el atardecer de mi vida. 
Por favor, Bien mío, abona este corazón, no permitas que la tibieza jamás se entronice en él. Sugiéreme en el silencio de la oración, en qué manera puedo yo, pobre higuera, dar saciedad a las necesidades de mis hermanos para, de ese modo, poder ofrecértela a Ti. Ayúdame, Buen Señor. Amén






jueves, 24 de octubre de 2013

Corazón en llamas

* En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: " He venido a traer fuego a este mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!



Señor mío y Amado mío: De tu Corazón Sacratísimo brotan llamaradas del fuego de amor. Te ruego, por medio del Corazón Inmaculado de María, que envíes chispas al corazón de todos los seres humanos. Te pido especialmente por el corazón de los míos y el mío propio. No permitas que caigamos jamás en la tibieza que tanto te ofende y lastima. Y concédenos gracias especiales para ser capaces de incendiar el mundo con el fuego de tu Amor. Amén





martes, 22 de octubre de 2013

Estar en eterna vigilia

* En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ..."Dichosos los servidores a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela..." *


Mi muy Amado: Casi siempre tiendo a pensar que te refieres a que debo estar en buenas condiciones sacramentales para que, cuando me llames a tu Presencia, me encuentres lo mejor posible. Sin embargo, hoy recordé la mirada de aquél mendigo que apareció en nuestra reunión del grupo de oración y sentándose a mi lado me susurró muy bajito "¿tienes algo para comer?" y cuando le pude proveer me miró con esos maravillosos ojos azules y tomando mi mano entre sus sucias, pero muy cálidas, manos me volvió a susurrar "¡Dios te bendiga!". 
Esto me hace reflexionar si en estas palabras, en lugar de decir que estuviésemos preparados para el último suspiro, más bien nos dices que, además, estemos preparados cada vez que te haces presente en la necesidad de un hermano, y no solamente para calmar sus necesidades físicas, sino también las anímicas.
¡Oh, Señor! dame un corazón que esté siempre atento y en eterna vigilia, por si vienes en algún momento inesperado. Amén



lunes, 21 de octubre de 2013

Tesoros del alma

*Después, Jesús, dijo a la gente: "Eviten con gran cuidado toda clase de codicia, porque aunque uno lo tenga todo, no son sus posesiones las que le dan vida".*



Señor mío y Dios mío: A veces solemos pensar en las riquezas, según las ve y determina el mundo, y de esas soy carente. Pero nunca pensamos en las fundamentales, las espirituales. Y sucede que en oportunidades la avaricia de tales bienes también pueden llenar el alma. Podemos atiborrarnos de amistades, de conocimientos...¡de Dios! y luego mezquinamos escandalosamente dichas posesiones. Líbrame, Jesús de mi alma, de caer en esa trampa, que todo lo que tenga siempre esté dispuesta a compartir, especialmente lo que considero el más importante y único real tesoro: Tú. Amén



martes, 15 de octubre de 2013

Quita, Señor, y pon...

* Cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. El fariseo, que lo vio, se extrañó que no se lavase antes de comer. Pero el Señor le dijo: "Así son ustedes, los fariseos, limpian por fuera las copas y platos, pero el interior de ustedes está lleno de rapiña y perversidades. ¡Necios! El que hizo lo exterior ¿no hizo también lo interior? Pero, según ustedes, simplemente con dar limosnas todo queda purificado".*
Lucas 11, 37-41


Señor Jesús: sólo Tú me conoces interiormente y , desde luego, mejor de lo que yo me conozco. Te ruego quita de mi corazón toda impureza, todo lo que no responde a tu Voluntad. No permitas que entre en mí la hipocresía, la vanidad, el odio, la envidia... en fin nada que te traicione. En cambio lléname de Espíritu Santo, te lo pido, Señor, en tu Santo Nombre. Amén.