viernes, 16 de enero de 2015

Fe y misericordia

Señor mío:
Mi corazón estaba tullido, sin embargo tenía fe en que Tú todo lo puedes.
Esa tarde me miraste, la misericordia acudió a tus ojos en lágrimas divinas, y también me dijiste: "Tus pecados te son perdonados."
Gracias. Te adoro, mi Dios y mi Todo.



jueves, 15 de enero de 2015

¿Cómo callar?

Señor mío: me curaste mis lepras ¿cómo no correr a contarlo a todo el mundo, que está lleno de leprosos que necesitan de Ti? ¿cómo callar, Señor, tu amor y misericordia infinitos?
Gracias, mi Dios  mi Todo. Te amo.




miércoles, 14 de enero de 2015

REGRESO...

Señor mío: he vuelto. Tú me conoces, amor mío, y creo que meneas un poco la cabeza, como hacen los padres con sus hijos desobedientes, y me abres nuevamente tus brazos, como si me hubiera marchado por un ratito,¡Gracias, Dios y Todo mío!

También me has sanado y no de una dolencia, sino de muchas. Dame fuerzas y voluntad para actuar como la suegra de Pedro.

Te amo.



domingo, 15 de junio de 2014

Santísima Trinidad

Jesús dijo: "Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo ünico, para que quien cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna.  Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que se salve gracias a Él.  Para quien cree en Él no hay juicio. En cambio, el que no cree ya se ha condenado, por no creer el el Nombre del Hijo único de Dios."
Juan 3, 16-18


Te adoro, Papaíto Santo, porque me creaste; te adoro Hijo Único, Jesús Cristo, porque me redimiste; te adoro Santo Espíritu porque me santificas. Te adoro Dios Uno y Trino. Amén



domingo, 27 de abril de 2014

¡Señor mío y Dios mío!

*Después (Jesús) dijo a Tomás: "Pon aquí tu dedo, aquí están mis manos; extiende tu mano y métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe".
Tomás respondió: "Señor mío y Dios mío". 
Jesús replicó: "Crees porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!".*
Juan 20, 27-29


Mi Señor, Mi Dios, mi Todo. Gracias por la fe que has depositado generosamente en mi corazón. Gracias por haberme mirado. Gracias Señor, por tu infinita Misericordia. Sigue, Dulcísimo Jesús, llamando con insistencia a los Tomases del mundo de hoy, que son muchos, y danos a nosotros
 tus siervos inútiles, las gracias suficientes para ser los portadores de tu Palabra y tu Amor. Amén




sábado, 26 de abril de 2014

Falta de fe

* Por último, Jesús, se apareció a los once discípulos mientras comían, y los reprendió por su falta de fe y por su dureza para creer a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo:
" Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación".
Marcos 16, 14-15


Aún hoy, Señor mío y Dios mío, resuena tu mandato en el corazón de todos los cristianos y, también, aún hoy no creemos. Sí, no creemos en tu palabra. Sabemos que estás resucitado junto al Padre que está en los cielos, sabemos que estás presente en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en el Santísimo Sacramento, sabemos que estás presente durante la absolución que recibimos en la Reconciliación, toda, toda la Enseñanza la conocemos bien, pero... ¡Señor, nos falta fe en nosotros mismos para ir a predicar las maravillas que haces en cada uno de nosotros! Con eso sólo bastaría, puesto que tu Misericordia nos ha rescatado a la mayoría y gozamos de la gracia que nos concedes, pero nuestros labios enmudecen por temor a no ser apropiados para contar la Buena Nueva, olvidando que no somos nosotros quienes hablamos, sino el Espíritu Santo en nuestros labios y corazón, olvidando que a nosotros sólo nos corresponde arrojar la semilla, que de hacerla echar raíces y luego crecer transformándose en flor que perfuma tus altares celestiales sólo es tarea tuya. ¡Oh Señor!, mañana es Domingo de la Divina Misericordia, por favor derrámala en nosotros y aumenta nuestra fe, para que no hablen las piedras sino nosotros. Amén.








viernes, 25 de abril de 2014

Vengan a comer

* ... Entonces Jesús les dijo: "Vengan a comer". Ninguno de los discípulos se atrevió a preguntarle quién era, pues sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo repartió.
Juan 21, 1-14


Señor Jesús, yo también te reconozco en el Santísimo Sacramento, cada día al tenerte frente a mí, y recibo de tu mano el Alimento Vivo que es tu Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Y disfruto esos breves momentos en que te quedas corporalmente en mi corazón hasta que te transformas en parte mía y me llevas a la Vida Eterna, pues bien dijiste "El que come mi Cuerpo y bebe mi Sangre TIENE la Vida Eterna."