domingo, 16 de marzo de 2014

¡Qué bien estamos aquí!

*... Pedro tomó la palabra y dijo: "Señor, ¡qué bien estamos aquí!...*
* ... y una voz que salía la nube dijo: "Este es mi Hijo, el Amado, este es mi Elegido, escúchenlo!
Mateo 17, 1-9


Señor mío y Dios mío: Cuando estoy contigo, en la profundidad del silencio en mi oración, sin palabras digo las de Pedro:"¡Qué bien estamos aquí!" y me dejo abandonada en tu amable abrazo hundida mi cabeza en tu regazo.
Concédeme, te ruego, las gracias especiales que necesito para estar y vivir en continua escucha de tu divina Palabra y la voluntad y obediencia para seguirlas al pie de la letra. 





domingo, 9 de marzo de 2014

Hambre

* Jesús le respondió (al tentador): " Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios".*
Mateo 4, 1-11


¡Señor, tengo hambre! Háblame y seré saciada... pero volveré a sentir hambre, porque tu Palabra es mi alimento, mi bebida, mi golosina y no puedo vivir sin ella.

sábado, 8 de marzo de 2014

De tu mano

* Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: "No son las personas sanas las que necesitan médico, sino las enfermas. No he venido a llamar a los buenos, sino para invitar a los pecadores a que se arrepientan".*


Gracias, Señor mío, porque estaba perdida y me rescataste, porque estaba enferma y me sanaste, porque soy débil y tentada y Tú me tomas de la mano y no me sueltas. Abrázame así, Jesús, y sostenme. Amén.


miércoles, 5 de marzo de 2014

Indicaciones para el camino

* En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Guárdense de las buenas acciones hechas a la vista de todos, a fin de que todos las aprecien. Pues en ese caso, no quedaría premio alguno que esperar de su Padre que está en el cielo.
... Tú, cuando ayudes a un necesitado , ni siquiera tu mano izquierda debe saber lo que hace la derecha: tu limosna quedará en secreto. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.
...Tú cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.*

Mateo 6, 1-6. 16-18


Mi Señor, mi Dios, mi Todo: Son tan claras las señales que nos dejas para el camino, que sólo me resta pedir tu auxilio para que ningún error mío me quite de él y, para ir más segura, te ruego también me pongas en mano de tu Madrecita, Madre mía por tu infinita generosidad. Amen






domingo, 2 de marzo de 2014

Abandonada a tu Providencia

*Jesús dijo a sus discípulos: "...yo les digo: no anden preocupados por su vida con problemas de alimentos, ni por su cuerpo con problemas de ropa. ¿No es más importante la vida que el alimento y más valioso el cuerpo que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, no guardan alimentos en graneros, y sin embargo el Padre del Cielo, el Padre de ustedes, las alimenta ¿No vales ustedes más que las aves?... no anden tan preocupados ni digan: ¿tendremos alimentos?, o ¿qué beberemos?, o ¿tendremos ropas para vestirnos?... el Padre del Cielo, Padre de ustedes, sabe que necesitan todo eso. Por lo tanto busquen primero su Reino y su justicia, y lo demás se les dará por añadidura."

Mateo 6, 24-34


Mi Señor, mi Dios, mi Todo: En la homilía de hoy, el diácono nos preguntaba: ¿qué tan cierta era la fe que decíamos tener, cómo confiábamos en Ti ante las dificultades diarias de salud, de posibilidades monetarias, en fin cómo nos sentíamos cuando enfrentábamos tales situaciones? 
La sonrisa, Padre, se me escapaba, juguetona, de los labios, ya que si alguien conoce y vive de tu Santa Providencia soy yo, y ese es y será siempre mi testimonio.
Cuando me basaba en mis propias fuerzas en ocasiones salía adelante... pero duraba poco y la preocupación hacía un infierno de mi existencia. Hasta que te reencontré y me abandoné totalmente a tu misericordia y tengo que afirmar con el corazón rebozando agradecimiento que, desde ese feliz momento, alcancé la paz y mi confianza fue aumentando día tras día en la medida que se abrieron tus arcas para mi asombro y cubriste todas mis necesidades espirituales y corporales.  Por eso elevaba mi pensamiento en la Santa Misa cantando en mi interior las alabanzas de gloria a tu amor y a tu generosa Providencia.





sábado, 1 de marzo de 2014

Dame un corazón de niña

*Algunas personas presentaban a los niños para que los tocara, pero los discípulos les reprendían.
Jesús, al ver esto, se indignó y les dijo: " Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos. En verdad les digo: quien no reciba el Reino de Dios como un niño no entrará el él."
Jesús tomaba a los niños en brazos e, imponiéndoles las manos, les bendecía.*

Marcos 10, 13-16

Dejad que los niños vengan a mi. Van Dick. Óleo. National Gallery of Canada 

Señor mío, muy amado: Como los niños en receso escolar, he hecho un breve paréntesis, pero como ellos he regresado a Ti como ellos a sus golosinas. Hoy tu palabra me ha situado en el lugar de los apóstoles. Sí, porque muchas veces, en mi interior, he renegado de los pequeños que hablan o corren, o saltan sobre los bancos o interrumpen de alguna otra manera el silencio que yo (indebidamente) creo que es necesario guardar en la Santa Misa, y pido a sus santos ángeles custodios que les hagan callar y estar quietecitos, cuando debiera alegrarme que ellos se sientan en tu casa como en la suya propia. ¡Oh, Señor, cuán lejos estoy de ser pequeña! suplico tu ayuda para volverme como ellos, pues mi único anhelo es algún día estar "para siempre, siempre, siempre" adorándote en el Reino Celestial. Amén




miércoles, 1 de enero de 2014

Cuestionamiento

* Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre.
Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón
Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.*
Lucas 2, 16-20


Dulce Niño de mi corazón: Haces renacer mi corazón en cada Navidad, a pesar de los muchos achaques que últimamente me acosan.
Hoy, al releer la Palabra del día, muchas preguntas se agolparon en mi ser.
Los pastores contaron a María, José y seguramente a otros vecinos que habían acudido al oír el llanto del niño o el alborozo recatado de José, las maravillas ocurridas ante sus ojos cuando pastoreaban sus rebaños en la soledad del campo o de los riscos y, estoy segura, esto lo deben haber repetido cientos, millones de veces a lo largo de sus vidas, a tiempo y a destiempo, a todo aquél que les quisiera escuchar y a riesgo de que les llamaran locos o que los soldados de Herodes les persiguieran. Entonces comenzaron mis cuestionamientos.  Y yo ¿doy testimonio de tu accionar en mi vida? ¿acerco tu Palabra a quienes están alejados de Ti? ¿corro a contemplarte y adorarte como ellos lo hicieron? ¿medito en mi corazón tus Palabras, tu accionar, tus silencios como lo hacía María? ¿alabo y glorifico a Dios, agradeciendo por haberte pronunciado? 
Y verdaderamente, Jesusín, llego a la conclusión que no hago lo que debiera, por eso te pido ayuda, una vez más, para que el año que comienza hoy me encuentre mejor dispuesta  y con más perseverancia para seguirte. Amén